Ocho días de ruta por Croacia y Eslovenia

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Fue poco después de Semana Santa cuando decidimos que el viaje del verano de 2015 sería por Croacia y Eslovenia, dos países que nunca habíamos tenido en la lista de prioridades, pero que nos han sorprendido mucho más de lo que esperábamos.

La decisión fue bastante sencilla ya que buscábamos un destino no muy lejano (sólo teníamos ocho días disponibles para viajar), donde no hiciera frío (en nuestros últimos viajes habíamos pasado demasiado) y que el presupuesto no superara los 1.000 euros por persona (estamos ahorrando para 2016 para hacer el viaje más lejano y más largo que hemos hecho hasta ahora). Así pues, Croacia y Eslovenia cumplían con todos los requisitos y nos ofrecían numerosos atractivos como patrimonio cultural, playas y naturaleza.

Como ya hicimos en Sicilia y en Islandia, optamos por viajar por nuestra cuenta alquilando un coche y siguiendo una ruta que habíamos diseñado previamente para intentar aprovechar el tiempo lo máximo posible. Éramos conscientes de que no disponíamos de mucho tiempo, así que hicimos una lista de lugares que nos apetecían, que parecían atractivos y el resultado fue el siguiente:

Día 1: Dubrovnik

Día 2: Mostar (Bosnia y Herzegovina)

Día 3: Split, Trogir y Primosten

Día 4: Sibenik, Parque Nacional Krka y Grabovac

Día 5: Parque Nacional Plitvice y Rijeka

Día 6: Postojna y Ljubljana

Día 7: Bled y Zagreb

Día 8: Zagreb

Volar a Croacia

El primer paso fue comprar los vuelos. Croacia dispone de diferentes aeropuertos comerciales (Dubrovnik, Split, Rijeka, Zagreb…) donde vuelan varias compañías low cost como Vueling o Norwegian. Como queríamos que nuestra ruta llegara hasta Eslovenia (y desde Ljubljana no hay vuelos directos a Barcelona), la opción que más nos gustó fue la de entrar por Dubrovnik y salir por Zagreb.

Hacer un recorrido circular entrando y saliendo por el mismo aeropuerto nos hubiera supuesto hacer demasiados kilómetros con pocos días ya que Croacia tiene una forma alargada que dificulta este tipo de rutas si quieres recorrer de país de sur a norte o al revés.

Aunque hacía tiempo que teníamos decidido el destino, por tema de confirmación de días de vacaciones, no compramos los billetes hasta finales de mayo. El vuelo con Vueling con ida de Barcelona a Dubrovnik y con vuelta de Zagreb a Barcelona, más una maleta facturada, nos costó 197 euros por persona. Si viajáis en temporada baja o cogéis los billetes con más antelación seguro que los podéis encontrar más baratos, pero teniendo en cuenta que nosotros viajábamos en julio a un país de playa muy de moda entre los europeos, no nos pareció caro.

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Alquiler del coche

Después de valorar varias opciones y precios, nos volvimos a decidir por alquilar con Sixt. Habíamos tenido muy buena experiencia con ellos en Islandia y la relación de precios que ofrecen es muy competitiva. En este caso, siete días de alquiler de un Volkswagen Polo (que recogimos en Dubrovnik y devolvimos en Zagreb) nos salieron por 259 euros.

No disponíamos de GPS, así que para conducir por el país lo hicimos a la antigua usanza: compramos un mapa de carreteras de Croacia, Bosnia y Eslovenia y fuimos siguiendo las indicaciones. Si es cierto, sin embargo, que para localizar los alojamientos dentro de las ciudades nos descargarnos en el móvil la aplicación gratuita City Maps 2Go (que te permite descargarte mapas de pueblos y ciudades y consultarlos sin conexión 3G), que nos fue muy útil para localizar los lugares donde dormíamos, ya que en algunos casos estaban en lugares bien enrevesados y escondidos.

El alojamiento

Aunque este tema se merece un artículo aparte, de momento haremos una introducción explicando que ni Croacia ni Eslovenia disponen de una gran oferta hotelera. Para salvar esta falta de alojamiento, en todos los municipios, incluso en los pueblos más remotos, uno se puede encontrar con lo que ellos llaman sobe, es decir, habitaciones en casas particulares que suelen tener precios muy competitivos.

Durante todo el viaje fuimos durmiendo en sobes y apartamentos que habíamos reservado previamente, para no tener que perder tiempo buscando sitio para dormir, pero si tenéis ganas de improvisar es un destino donde se puede ir perfectamente sin tener alojamiento reservado y buscar sobre la marcha. Es posible que en los lugares más turísticos como Dubrovnik, Split o algunas islas os cueste más durante la temporada alta porque hay mucha demanda, pero en las zonas más rurales o más a las afueras seguro que encontraréis opciones. Pero ya os digo, sobre el alojamiento haremos un artículo aparte con todos los detalles que creemos importantes destacar.

Documentación necesaria

Croacia y Eslovenia son países de la Unión Europea de forma que viajando con el DNI uno debería tener suficiente. Ahora bien, si se quiere recorrer Croacia de norte a sur o de sur a norte, se debe tener en cuenta que hay una lengua de tierra que llega hasta la costa, que separa Croacia en dos, que forma parte de Bosnia y Herzegovina, un país que no está dentro de la Unión Europea.

Aunque en algunos blogs había leído que en algunos controles fronterizos aceptan el DNI, nosotros preferimos no arriesgarnos y para ir más rápido enseñamos siempre el pasaporte, tanto en los controles que pasas para seguir la carretera de la costa como en los que pasamos para adentrarnos en Bosnia e ir hasta Mostar. Algunos policías ni siquiera se los miraban y otros los revisaban con un poco más de atención. Supongo que eso depende de quien te encuentras en la cabina de vigilancia.

De modo que no podemos hacer otra cosa que recomendaros que viajéis con los dos documentos. Además, en el caso de que perdáis o os roben uno siempre tendréis el otro y os ahorrareis el dolor de cabeza de tener que hacer trámites con la embajada para poder coger el vuelo de regreso.

Moneda

En Eslovenia la moneda oficial es el euro, pero en Croacia, aunque hay algunos lugares donde aceptan euros, la moneda oficial es la kuna. En julio de 2015 el cambio era aproximadamente de 7,5 kunas por cada euro. Nosotros nos fuimos de casa con la moneda cambiada, pero exceptuando en los aeropuertos o en los hoteles, donde el cambio suele ser más elevado, en la mayoría de establecimientos de cambio el precio no variaba casi nada.

Por otra parte, en Bosnia utilizan el marco, aunque en Mostar (no se que debe suceder en otros puntos del país menos turísticos) te lo dejan pagar absolutamente TODO con euros. El cambio que te hacían en todas las tiendas y restaurantes en julio de 2015 era de 1 euros por 2 marcos.

Con toda esta información práctica comienza la serie de artículos sobre el viaje a Croacia y Eslovenia de julio de 2015.

Nascuda a Tarragona, sóc periodista per vocació. M'agraden els castells i les cireres i m'apassionen els viatges i la fotografia. En una altra vida vull ser viatgera a temps complet // Nacida en Tarragona, soy periodista por vocación. Me gustan los castells y las cerezas y me apasionan los viajes y la fotografía. En otra vida quiero ser viajera a tiempo completo.

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