Visitar la isla de Miyajima

La isla de Miyajima es una de los principales destinos turísticos de Japón. Declarada Patrimonio de la Humanidad, su gran reclamo es el gran torii (puerta de santuario) de color rojo del templo Itsukushima-jinja, que cuando está la marea alta parece que flote en medio del mar.

Apenas salgáis de la terminal del ferry, debéis girar a la derecha y seguir caminando durante 10 minutos por un paseo que bordea el mar para llegar hasta la zona del santuario. Esta es la zona más concurrida de la isla donde hay numerosas tiendas de recuerdos y el shakushi (la cuchara de arroz) más grande del mundo.

Ahora bien, aparte del gran torii, Miyajima también es conocida por los numerosos ciervos que hay por toda la isla y que son considerados animales sagrados por ser los mensajeros de los dioses. Viven en libertad y son muy pacíficos, sin embargo, hay que tener en cuenta que tienen el olfato muy desarrollado y se os acercarán a la mínima que huelan que en vuestra mochila hay comida o en el caso que vosotros estéis comiendo algo por la calle. Ah, ¡y también son muy fans de comer papel! Así que tened cuidado si lleváis algún mapa en los bolsillos, ¡os podríais quedar sin!

¿Cómo llegar a Miyajima?

Desde la estación de trenes de Hiroshima debéis coger el tren de la JR Sanyo Line (sale desde el andén 1), que sale cada 10-15 minutos, y después de una media hora de trayecto se llega a la estación Miyajimaguchi. Desde allí hay que caminar un par de minutos hasta el punto de salida del ferry. El trayecto en ferry es de unos 2km (unos 30 minutos) y se puede hacer de forma gratuita si se dispone de Japan Rail Pass (JRP). El precio sin JRP son 170 yenes.

¿Qué visitar en Miyajima?

Itsukushima-jinja

Es el templo que da fama a la isla. Su forma actual data de 1168, cuando fue reconstruido. Su estructura, semejante a un embarcadero, se debe al carácter sagrado de la isla. Años atrás los plebeyos no podían llegar hasta él a pie, lo tenían prohibido, y tenían que acceder al santuario en barca atravesando la torii flotante que hay en medio del mar y que es un auténtico símbolo de todo el país.

El templo abre de 6.30 a 18.00 horas y el precio de la entrada es de 300 yenes.

Daishō-in

Está ubicado al sur de la ciudad, a los pies del Misen. Este templo Shingin acoge desde imágenes y ruedas de oración budistas hasta tengo (demonios en forma de aves de pico afilado) y una cueva con imágenes de los 88 templos de peregrinación de Shikoku. Además, todo el templo está lleno de pequeñas estatuas de Jizo colocadas en infinidad de rincones y muchas de ellas en posiciones muy graciosas y simpáticas. Esta representación es el guardián de los viajeros y también de los niños y la maternidad. Es por eso que muchas veces se les ponen sombreros o bufandas de lana para que no pasen frío o baberos para que no se manchen con las ofrendas de comida que se les hacen.

Mucha gente lo pasa por alto porque Miyajima tiene atractivos turísticos mucho más famosos, pero, sinceramente, para nosotros fue uno de los mejores templos que visitamos en todo el viaje. La tranquilidad, su ubicación en medio de la montaña, todas las estatuas que aparecían en rincones insospechados… Sinceramente, el Daishō-in fue uno de los lugares más mágicos del viaje.

La entrada es gratuita y el horario de apertura es de 8.00 a 17.00 horas.

Senjō-kaku

Construido en 1587 por Hideyoshi Toyotomi, domina la colina que hay al norte de Itsukushima-jinja. Está mirando a una pagoda de cinco plantas de 1407. El horario es de 6.30 a 16.30 horas y el precio de la entrada de 100 yenes.

Daigan-ji

Es un templo budista ubicado en el sur del santuario. Se remonta al período Heian y está consagrado a Benzaiten (diosa hindú de la fortuna). El horario es de 9.00 a 17.00 horas.

Tahō-to

Al sur del templo de Itsukushima-jinja, unos escalones de piedra suben hasta esta pagoda, desde donde sale un camino que acaba regresando hacia la carretera. Vale la pena hacer un paseo, aunque se debe tener en cuenta que de cualquier rincón puede salir un ciervo en busca de algo para comer.

Una recomendación

Miyajima es uno de los lugares más turísticos y visitados de Japón por lo que las aglomeraciones suelen ser habituales a lo largo del año y se acentúan aún más los fines de semana o en periodos festivos cuando muchos japoneses aprovechan la facilidad para llegar a ella para visitarla.

Es por ello que, si vuestra ruta lo permite, la mayor recomendación que podemos haceros es que os quedéis a pasar la noche en la isla. No hay mucho alojamiento y la mayoría no son baratos, al menos no tanto como en las grandes ciudades, pero vale la pena salir a pasear cuando el sol se está poniendo y la marabunta de turistas ya se ha ido y también es muy recomendable madrugar (levantarse sobre las seis de la mañana) y aprovechar que el templo Itsukushima-jinja abre pronto para visitarlo con la única compañía de los visitantes que han decidido hacer lo mismo que tú. A partir de las ocho de la mañana, cuando empiezan a llegar los primeros ferrys, las colas para acceder al templo pueden ser interminables.

Nosotros optamos por alojarnos en un ryokan llamado Ryoso Kawaguchi (469 Miyajimacho, Hatsukaichi, Hiroshima Prefecture 739-0588), un alojamiento tradicional japonés donde tuvimos la oportunidad de dormir en un futón y probar la experiencia de vestir un yukata . ¡Sólo os podemos decir cosas buenas de él! No fue una opción barata, pero, aparte de ofrecer onsen privado para que te bañes con tu pareja (los públicos están divididos por sexos porque te tienes que bañar desnudo), tuvimos la oportunidad de probar una cena kaiseki, que es una cena degustación servida con porciones pequeñas de comida tradicional (¡acabaréis llenos, no os preocupéis!). Toda la experiencia en este ryokan fue de 10, así que, si vais a Miyajima y tenéis oportunidad de alojarse en él, ¡no os lo penséis! Además, su propietaria habla inglés, algo muy poco habitual en Japón. El precio por noche con desayuno y cena kaiseki fue de 28.080 yenes.

Y vosotros, ¿habéis estado en Miyajima? ¿Qué es lo que más os gustó?
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Nascuda a Tarragona, sóc periodista per vocació. M’agraden els castells i les cireres i m’apassionen els viatges i la fotografia. En una altra vida vull ser viatgera a temps complet // Nacida en Tarragona, soy periodista por vocación. Me gustan los castells y las cerezas y me apasionan los viajes y la fotografía. En otra vida quiero ser viajera a tiempo completo.

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