Excursión a Hiroshima desde Kyoto u Osaka

visitar hiroshima en un día

Lamentablemente, Hiroshima está estrechamente ligada a una fecha, el 6 de agosto de 1945, cuando la ciudad fue víctima del primer ataque con bomba atómica de la historia. El Parque Conmemorativo de la Paz recuerda aquel fatídico día y atrae a miles de visitantes anualmente de todo el planeta.

A pesar de su pasado, hoy en día Hiroshima es una ciudad arbolada, llena de bulevares, con una población de mentalidad muy cordial y abierta y suele ser parada obligada para los viajeros que visitan el país del sol naciente por primera vez. De hecho, es muy fácil planificar una corta excursión a Hiroshima desde Kyoto u Osaka.

¿Cómo llegar a Hiroshima?

La ciudad está ubicada a un par de horas en tren de Kyoto y de Osaka, por lo que una opción puede ser hacer una excursión de un día aprovechando que se está alojado en alguna de estas dos grandes ciudades o bien, tal como hicimos nosotros, hacer parada de camino a la isla de Miyajima, ya que desde la estación de Hiroshima es desde donde sale el tren para ir hasta el puerto donde se coge el ferry que lleva a los viajeros hasta Miyajima.

Moverse por Hiroshima

Una vez en Hiroshima se puede llegar a todos los puntos de la ciudad en tranvía. Para ir a la zona de la Cúpula de la Bomba Atómica y del Parque Conmemorativo de la Paz debe cogerse el tranvía número 2 o el 6 en la terminal que hay frente a la estación de trenes (salida sur) y bajar en la parada Genbaku-dōmu-mae.

¿Qué visitar en Hiroshima?

Cúpula de la Bomba Atómica

Posiblemente este es el recuerdo más evidente que queda de aquel fatídico día, ubicado justo al lado del río desde el Parque Conmemorativo de la Paz. El edificio, proyectado por un arquitecto checo en 1915, acogió el Pabellón de Fomento de la Industria hasta que la bomba estalló justo encima suyo. Aunque todo el mundo que había en su interior murió, el edificio fue de los pocos que quedó en pie en la zona del epicentro de la explosión.

Después de la guerra se decidió conservar la estructura como monumento conmemorativo y fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en diciembre de 1996. Es el mayor símbolo del pasado trágico de la ciudad. No os engañaremos si os decimos que da respeto pasear por delante y pensar en lo que ocurrió justo en ese punto años atrás. Dio la casualidad de que el día que visitamos Hiroshima llovía bastante y el ambiente gris dotaba el paseo de un sentimiento indescriptible que difícilmente olvidaremos.

Parque Conmemorativo de la Paz

Es un lugar agradable para pasear y reflexionar. Está lleno de monumentos conmemorativos, como el cenotafio donde está el nombre de todas las víctimas conocidas de la bomba. Además, rodea la Llama de la Paz, en el otro extremo del estanque, una llama que sólo se apagará el día que se haya destruido la última arma nuclear de la Tierra.

Al norte de la calle que atraviesa el parque está el Monumento a la Paz de los Niños, inspirado por Sadako Sasaki, una niña que contrajo leucemia con 11 años, en 1955, y decidió hacer mil grullas de papel pensando que se recuperaría si lo conseguía. Finalmente, murió antes de alcanzar el objetivo que terminaron sus compañeros de clase. Hoy en día todavía hay mucha gente que deja pequeñas grullas, que se han convertido en un auténtico símbolo de paz.

Cerca se ubica el Monumento en Memoria de los Coreanos. Muchos fueron enviados a trabajar como esclavos durante la II Guerra Mundial y más de una décima parte de los muertos por la bomba atómica eran de esa nacionalidad. Al norte está el Montículo de la Bomba Atómica, bajo el cual reposan las cenizas de miles de víctimas desconocidas.

Pabellón Nacional de la Paz de Hiroshima en recuerdo a las víctimas de la bomba atómica

Una pasarela baja hasta esta sala donde hay una fuente en el centro, una fuente la forma de la cual representa la hora del lanzamiento de la bomba (08:15) y el agua es una ofrenda a las víctimas. En la sala adjunta se conservan nombres y fotografías de las víctimas, con algunos testimonios de supervivientes. El pabellón es obra del arquitecto Tange Kenzō, autor también del Museo de la Paz, el cenotafio y la llama. Está abierto de 8.30 a 18 horas.

Museo de la Paz

La planta baja del museo explica las condiciones de vida y los sentimientos que imperaban en la zona durante la guerra, mientras que la planta superior acoge una deprimente muestra de armas aún más destructivas creadas después del lanzamiento de la bomba atómica y salas con objetos recuperados después de la explosión. La muestra es personal y muy dura, con recuerdos, fotografías y vídeos de testimonios muy crudos.

Se puede coger una audioguía con español por 300 yenes, aunque tened en cuenta que algunas de las historias que se cuentan son muy explícitas y llenas de detalles bastante macabros. En más de una ocasión decidimos apretar el botón de stop durante las explicaciones porque con lo que veían nuestros ojos teníamos más que suficiente para imaginar la crueldad del momento.

El precio de la entrada es de 50 yenes y el museo está abierto de 8.30 a 18 horas.

Al final del recorrido os ofrecerán la opción de firmar una petición para la eliminación de todas las armas nucleares del mundo y os aseguramos que después de todo lo que habréis visto durante la visita al museo no os surgirán demasiadas dudas sobre si firmarla o no.

Con una mañana tendréis tiempo más que suficiente para visitar todas estas zonas, ubicadas todas ellas muy cerca las unas de las otras. Como todo en esta ciudad, Hiroshima es una población reconstruida y con edificios completamente nuevos. Su principal atractivo radica en visitar esta zona conmemorativa, aunque, seguramente, si podéis dedicarle aún más tiempo, seguro que descubriréis una ciudad japonesa con rincones muy encantadores.

¿Habéis estado en Hiroshima? ¿Qué os pareció? ¿Se os hizo muy dura la visita?

Nascuda a Tarragona, sóc periodista per vocació. M'agraden els castells i les cireres i m'apassionen els viatges i la fotografia. En una altra vida vull ser viatgera a temps complet // Nacida en Tarragona, soy periodista por vocación. Me gustan los castells y las cerezas y me apasionan los viajes y la fotografía. En otra vida quiero ser viajera a tiempo completo.

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